Cuando aparece un dolor de oído, lo más urgente suele ser aliviarlo sin empeorar la causa. En este artículo explico qué analgésicos pueden ayudar, cuándo conviene evitar el ibuprofeno, qué remedios caseros son razonables y qué síntomas indican que hace falta valoración médica.
La opción más segura depende de la causa y de tu estado de salud
- Paracetamol suele ser la primera alternativa para aliviar dolor y fiebre si no existen contraindicaciones.
- Ibuprofeno puede ayudar cuando hay inflamación, pero no es adecuado para todo el mundo.
- No introduzcas bastoncillos, aceite ni agua dentro del oído.
- Antibióticos y gotas óticas no deben utilizarse por cuenta propia.
- Secreción, pérdida de audición, vértigo o hinchazón requieren atención sanitaria.

Qué tomar para aliviar el dolor de oído
Para un dolor leve o moderado, mi primera opción general suele ser el paracetamol, siempre que la persona no tenga enfermedad hepática, alergia u otra contraindicación. En adultos, muchas presentaciones permiten entre 500 mg y 1 g cada 6 u 8 horas, pero hay que seguir el prospecto y no superar la cantidad máxima indicada.
El paracetamol alivia el dolor y la fiebre, aunque no trata la infección ni elimina la inflamación del oído. También conviene revisar los medicamentos para el resfriado, porque algunos ya contienen paracetamol y combinarlos puede provocar una sobredosis accidental.
El ibuprofeno puede ser útil cuando existe dolor con inflamación, pero tiene más limitaciones. Debe evitarse o consultarse previamente si hay úlcera, enfermedad renal, insuficiencia cardiaca, alergia a antiinflamatorios, embarazo, deshidratación o tratamiento con anticoagulantes.
| Opción | Cuándo puede ayudar | Precauciones principales |
|---|---|---|
| Paracetamol | Dolor y fiebre | Precaución en enfermedad hepática y al combinar medicamentos |
| Ibuprofeno | Dolor con inflamación | Evitar sin consejo profesional si hay anticoagulantes, úlcera, enfermedad renal o embarazo |
| Gotas óticas | Algunos dolores del oído externo | No usarlas si puede existir perforación o sale líquido del oído |
Un error frecuente es pensar que, si un medicamento es de venta libre, resulta adecuado para cualquiera. No combines ibuprofeno con naproxeno o aspirina, y no aumentes la dosis porque el dolor tarde en ceder. Si necesitas tomar analgésicos durante más de 2 o 3 días, es preferible buscar la causa.
Antes de elegir un remedio conviene reconocer la causa
El dolor puede proceder del oído medio, del conducto auditivo externo o incluso de otra zona. En adultos, una muela, la garganta o la articulación de la mandíbula pueden producir un dolor que se siente dentro del oído, por lo que tomar un analgésico solo ofrece un alivio temporal.
Cuando puede tratarse de una otitis
La otitis media suele aparecer tras un catarro y puede acompañarse de presión, fiebre, sensación de oído taponado y disminución temporal de la audición. La otitis externa, conocida a veces como oído del nadador, suele doler más al tocar la oreja o mover el conducto y puede aparecer después de nadar.
Que exista dolor no significa automáticamente que hagan falta antibióticos. Algunas infecciones mejoran de forma espontánea y otras requieren gotas o tratamiento específico tras examinar el tímpano. No reutilices antibióticos sobrantes ni uses los de otra persona.
Cuando el dolor aparece al volar o bucear
Si la molestia comenzó durante el descenso de un avión o después de bucear, puede deberse a un cambio brusco de presión. Tragar saliva, bostezar o masticar chicle puede ayudar, especialmente durante el descenso, pero no fuerces el oído soplando con mucha intensidad.
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Cuando puede haber cerumen, una muela o la mandíbula implicados
La sensación de taponamiento con audición reducida puede relacionarse con un tapón de cerumen, pero el dolor intenso, la fiebre o la secreción no deberían atribuirse automáticamente a la cera. También conviene sospechar un problema dental o de la articulación temporomandibular si duele al masticar, apretar los dientes o abrir la boca.
En estos casos, mi recomendación práctica es no intentar “limpiar” el oído a ciegas. Un examen con otoscopio permite distinguir entre cera, infección, irritación o perforación, algo que no puede confirmarse mirando solo el exterior.
Remedios caseros que sí pueden aliviar
Una compresa tibia sobre la parte externa del oído durante 15 o 20 minutos puede disminuir la sensación de dolor. Algunas personas prefieren una compresa fría, sobre todo si existe inflamación externa. La temperatura debe resultar agradable y nunca debe introducirse agua en el conducto.
- Mantén el oído seco durante el baño y evita nadar mientras duela.
- Descansa con la cabeza algo elevada si notas presión en el oído medio.
- Si el dolor comenzó con congestión nasal, trata el catarro con medidas sencillas y consulta antes de usar descongestionantes.
- En niños pequeños, ofrece líquidos y observa su estado general, el sueño y la fiebre.
Lo que no recomiendo es introducir bastoncillos, horquillas, aceite, alcohol o remedios caseros dentro del oído. El tímpano puede estar irritado o perforado sin que lo sepas, y una sustancia aparentemente inofensiva puede empeorar la lesión o favorecer una infección.
Las gotas óticas analgésicas solo tienen sentido en situaciones concretas. Si hay secreción, sangre, tubos de ventilación, una operación previa o sospecha de perforación, deben utilizarse únicamente si las indica un profesional.
Cuándo debes consultar y cuándo es urgente
Pide cita en un centro de salud si el dolor no mejora en 24 o 48 horas, dura más de 2 o 3 días, se repite con frecuencia o aparece junto con fiebre. En un niño menor de 6 meses, la fiebre o los síntomas de infección del oído justifican una valoración médica más rápida.
También conviene consultar pronto si notas pérdida de audición, zumbidos nuevos, mareo, vómitos o líquido que sale del oído. El dolor que desaparece de repente después de haber sido muy intenso también puede coincidir con una perforación del tímpano.
- Hinchazón, enrojecimiento o dolor detrás de la oreja.
- Secreción purulenta, sangre o líquido transparente.
- Pérdida repentina de audición.
- Vértigo intenso, debilidad facial o dificultad para caminar.
- Dolor después de un golpe, una explosión o la introducción de un objeto.
- Fiebre alta o mal estado general, especialmente en niños.
Ante dificultad para hablar, debilidad en un lado del cuerpo, desmayo, traumatismo importante o un deterioro rápido, hay que llamar al 112. Las personas con diabetes, defensas bajas o antecedentes de cirugía del oído también deben consultar con un umbral más bajo.
Precauciones si es para un niño, durante el embarazo o con anticoagulantes
En los niños, la dosis de paracetamol o ibuprofeno se calcula según el peso y la presentación concreta. No conviene copiar la dosis de un adulto ni alternar medicamentos de forma rutinaria sin instrucciones claras. Nunca administres aspirina a niños o adolescentes salvo indicación médica expresa.
Durante el embarazo, especialmente a partir de la semana 20, el ibuprofeno y otros antiinflamatorios requieren valoración profesional. El paracetamol suele considerarse una alternativa más utilizada, pero también debe tomarse en la dosis mínima eficaz y durante el menor tiempo posible.
Si tomas warfarina, apixabán, rivaroxabán, dabigatrán, edoxabán u otro anticoagulante oral, no empieces ibuprofeno, naproxeno ni aspirina por tu cuenta. Estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de sangrado. Incluso con paracetamol, si necesitas varias dosis o el dolor persiste, es prudente consultar con el farmacéutico o con la unidad que controla tu anticoagulación.
Esta precaución también se aplica a los productos “naturales” y a los preparados para el resfriado. Que un remedio se venda sin receta no significa que sea compatible con un anticoagulante.
La mejor decisión cuando el dolor no encaja con un simple catarro
Para una molestia leve y reciente, suele ser razonable empezar con paracetamol siguiendo el prospecto, una compresa externa y protección frente al agua. Si hay inflamación clara y no existen contraindicaciones, un farmacéutico puede orientar sobre el ibuprofeno, pero no lo elegiría automáticamente.
La idea más importante es sencilla: aliviar el dolor no sustituye a identificar su origen. Si aparece secreción, pérdida de audición, vértigo, fiebre alta o dolor persistente, deja los remedios caseros y solicita una valoración médica.